Ha pesar del tiempo

Oigo, patria, tu aflicción,

y no entiendo por qué callas,

viendo a traidores canallas

despedazar la nación.

Dando a un ingrato felón

estúpidas concesiones,

están haciendo jirones

esta tierra milenaria,

de gente, ayer solidaria,

y hoy podrida de ambiciones.

Lloras, porque te engañaron

los que lealtad prometieron,

los mismos que te aplaudieron,

y la Ley corroboraron.

Alevosos, traicioneros,

bellacos y desleales,

la convivencia entre iguales

rompen con su felonía,

y han de acabar la porfía,

en inmundos cenagales.

Buscando solo engañar,

distorsionaron la historia

para turbar la memoria

de las gentes del lugar.

Anhelantes por medrar,

con su estúpida insolencia,

rompieron la convivencia

entre familias y amigos;

requiere firme castigo

su ruin malevolencia.

Un tipo poco honorable

quiso imponer sus ideas

con maneras maniqueas,

fraudulentas, miserables,

arteras y despreciables.

Medio milenio hermanados

no lo separa un tarado

dirigente provinciano,

por mucho discurso vano

que largue desde su estrado.

¡Basta! Gritó el pueblo fiel

por toda la piel de toro.

¡Basta! Clamaron a coro

los españoles de bien.

¡Basta! Poned pie en pared

a tanta provocación

y cortad la humillación

de estos cuatro hijos de perra,

¡No se trocea esta tierra,

somos una gran nación!

ESPRONCEDA